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La retirada que nadie quería ver, pero que todos intuíamos

Kilian Jornet se retira de Western States 100 en la milla 38, tras haber perdido progresivamente contacto con la cabeza de carrera y encontrarse en ese momento fuera del TOP20. Los problemas en la rodilla y la falta de entrenamiento al no haber podido entrenar en condiciones por las molestias, los factores del adiós a esta WS100.

Foto: NNormal
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Kilian Jornet abandonó la Western States 100 en la milla 38, en Dusty Corners, después de una salida valiente que sostuvo durante horas y un descenso que terminó por revelar lo que su cuerpo llevaba semanas diciendo en voz baja. La lesión de menisco, ese filo traicionero que apareció antes de Zegama, fue el juez implacable de una carrera que él ama como pocas.

Durante los primeros kilómetros, Kilian corrió como quien vuelve a casa: segundo en Emigrant Pass, firme en el top‑5, elegante en la montaña alta donde su zancada parece escrita para el granito. Pero al entrar en los cañones, la Western States mostró su verdadera naturaleza: calor, polvo, desnivel y una crudeza que no perdona fisuras. Su ritmo cayó, su gesto cambió, y en Dusty Corners, rodeado de voluntarios y cámaras, se quitó la mochila y dijo basta.

La imagen fue dura, pero también honesta. Jornet aplaudió a quienes seguían, como quien reconoce que la épica, esta vez, no era suya. Y en su mensaje de Instagram —sereno, íntimo, sin dramatismos— dejó claro que la retirada no es derrota, sino decisión. Que escuchar al cuerpo también es parte de la grandeza.

Curiosity has always been a part of how I race, and today was no different.

After a knee issue confirmed after Zegama and a few weeks of rest and rehab, we decided to give it a go. We knew it was a gamble, and it didn’t pay off today. But I am truly grateful to have made it here and given this great race a shot.

The first three hours felt good. The pace was faster than expected, but I was running with the lead pack and the body was responding. But after Robinson Flat, things started to unravel: my energy levels dropped, the knee stiffened up, and by Dusty Corners, it was bothering me enough that pushing on didn’t make sense anymore.

It is a privilege to run on these trails, and I am grateful to the organizers, the volunteers, and everyone who makes this race possible year after year. Western States is always something special, regardless of where my day ended.

Rest now. More exploring later.

Foto: NNormal

La Western States pierde así uno de los duelos más esperados: el enfrentamiento con Jim Walmsley, el choque de dos formas de entender la montaña. Pero el deporte gana algo distinto: la lección de un corredor que sabe parar, que sabe cuidarse, que sabe que su legado no depende de una línea de meta.

Ahora, el futuro es incierto. UTMB está ahí, en el horizonte, pero no en la urgencia. Y Kilian, que siempre ha sido más que un dorsal, volverá a las montañas sin cronómetro, a los proyectos que hablan su idioma, a ese territorio donde la épica no se mide en millas sino en silencio.

 

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