Sin calificativos y sin palabras que puedan explicar la gesta de Carmen Pérez en la Badwater 135, una de las pruebas más duras del mundo. Carmen Pérez, en su primera participación, ha conseguido la victoria femenina y ha finalizado además en segunda posición de la general. Iván Penalba finalizaba en tercera posición masculina y cuarta de la general, logrando ambos una participación histórica. Carmen llegaba al Monte Whitney en 21h05′, un crono de otro planeta, nuevo récord femenino. La mejor de todas las mujeres y la segunda de todos los participantes de esta brutal prueba.
Iván Penalba, su compañero de vida, cruzaba la meta en 21h57′, en el mejor tiempo de sus cinco participaciones, rompiendo la barrera de las 22 horas, que le valió un tercer puesto masculino y cuarto de la general.
Ambos ya forman parte del ADN de una Badwater 135 para la historia que resumen en Sweet Home Alabama:
Carmen Pérez llegó al Valle de la Muerte como debutante. Salió de él como leyenda. En su primera participación en la Badwater 135, la carrera más despiadada del planeta, la corredora española firmó una actuación que desborda cualquier calificativo: victoria femenina, segunda posición absoluta y una demostración de resistencia que ya pertenece a la historia del ultrarunning mundial.
La carrera comenzó a las diez de la noche, envuelta en ese silencio espeso que caracteriza a Badwater Basin. Incluso de madrugada, el aire ardía. Carmen arrancó con una cadencia firme, sin aceleraciones innecesarias, sin dejarse llevar por la ansiedad de los primeros kilómetros. Su paso por Furnace Creek, en 2:18, la situó ya en posiciones delanteras, mostrando una serenidad que sería clave en su desarrollo posterior. Desde ese momento, su carrera empezó a tomar forma: sólida, constante, sin fisuras.
El tramo hasta Stovepipe Wells fue el primero en mostrar la dimensión real de su rendimiento. Con un tiempo acumulado de 5:43, Carmen se colocó como primera mujer y segunda absoluta, solo por detrás de Tamás Bódis. Mientras otros corredores empezaban a sufrir el calor nocturno, ella mantenía un ritmo firme, casi quirúrgico. Los mensajes de Territorio Trail en X reflejaron esa sensación: “Carmen avanza con una solidez increíble.” Era evidente que no estaba corriendo para sobrevivir. Estaba corriendo para competir.
La ascensión hacia Townes Pass es uno de los puntos más duros de la Badwater. Allí, el calor se mezcla con la pendiente y la oscuridad, creando un escenario que suele quebrar a los corredores. Carmen marcó 8:40, perdiendo unos minutos respecto a los líderes masculinos, pero manteniendo una estabilidad admirable. Su carrera seguía siendo una construcción paciente. No había desgaste prematuro. No había dudas.
Cuando el sol apareció, el Valle de la Muerte se transformó en un horno sin sombra. Fue en ese tramo hacia Panamint Springs donde la carrera empezó a romperse… menos para Carmen. Con 10:25, igualó prácticamente el tiempo del ganador masculino, demostrando una gestión del calor excepcional. A partir de aquí, su actuación dejó de ser sorprendente para convertirse en dominante.
El tramo hacia Darwin es largo, expuesto y psicológico. Carmen llegó en 13:25, manteniendo un ritmo casi idéntico al de los dos líderes masculinos. No hubo bajones. No hubo crisis. Su fortaleza mental se hizo evidente: avanzaba con la misma determinación que en los primeros kilómetros. Era una corredora en pleno control de la carrera.
Keeler: el momento en que Carmen fue la más rápida de la Badwater Este fue el punto de inflexión. Carmen llegó a Keeler en 15:52, por delante del ganador masculino. En ese tramo, fue la corredora más rápida de toda la prueba. Carmen alcanzó Lone Pine en 18:14, prácticamente empatada con los dos líderes masculinos. A falta de la subida final a Whitney Portal, estaba en posición real de luchar por la victoria absoluta. Su carrera era un ejercicio de precisión: ningún tramo débil, ningún minuto perdido.
La subida final es un castigo. El cuerpo ya no responde igual, la cabeza empieza a negociar, y cada paso es una decisión. Carmen marcó 20:06 en Portal Road, manteniendo la segunda posición absoluta. En la última sección, sostuvo el ritmo, protegió la ventaja y cruzó la meta con 21:05:32.
La línea de meta en Whitney Portal no tiene público. No hay ruido. No hay épica artificial. Pero lo que Carmen acababa de hacer fue épico.
- Primera mujer
- Segunda absoluta
- Debutante
- Una de las actuaciones más consistentes de la historia reciente de la Badwater
Carmen avanzó por Badwater Basin con una lectura del esfuerzo que solo poseen quienes han aprendido a escuchar su cuerpo en condiciones extremas. No aceleró cuando otros lo hacían. No se dejó arrastrar por ritmos ajenos. Construyó su carrera como quien levanta una estructura sólida, paso a paso, respiración a respiración.
Cuando Carmen Pérez cruzó la meta en Whitney Portal, el silencio del desierto se rompió. No por el ruido —la Badwater no tiene multitudes— sino por la magnitud de lo que acababa de ocurrir. Primera mujer. Segunda absoluta. En su primera Badwater.
No es habitual. No es normal. No es esperable. Es histórico.
La Badwater 135 es un territorio reservado para los más resistentes del planeta. Carmen Pérez ha entrado en ese club por la puerta grande, llevando el nombre de España a uno de los escenarios más salvajes del ultrarunning mundial. Su gesta se suma a las grandes páginas del ultrafondo nacional y abre una nueva dimensión para las corredoras españolas en pruebas extremas.
Carmen Pérez no llegó a la Badwater 135 para participar. Llegó para quedarse. Su victoria femenina y su segunda posición absoluta en su debut en la carrera más extrema del planeta no son un resultado aislado: son la consecuencia de una trayectoria construida desde la constancia, la disciplina y una capacidad de sufrimiento que la sitúan entre las grandes figuras del ultrafondo contemporáneo.
Ahora espera el Campeonato del Mundo de 100 kilómetros en ruta representando a España. Será en septiembre, en Galicia.
