El corazón del evento late en el Estenedor de Xarxes, ese rincón del puerto donde las redes se han secado al sol durante generaciones. Allí, donde la tradición marinera aún se respira sin necesidad de forzar la memoria, los corredores tomarán la salida y, horas después, regresarán con la historia escrita en las piernas.
Es un lugar que no necesita artificios. Basta con estar allí, con ver el mar quieto o inquieto —según le dé— para entender por qué esta prueba tiene un carácter tan propio. Y este año, además, el sol ha decidido sumarse a la fiesta: previsión perfecta, luz limpia y ese aire fresco que invita a correr sin mirar el reloj.
El recorrido del Trail Costa Brava no se explica, se vive. Es un trayecto que te obliga a levantar la vista, a dejar que el paisaje te atraviese.
Los corredores pasarán por Cala Margarida, que conserva intacta su alma marinera; por la Platja de Castell, uno de los últimos tesoros vírgenes del litoral; o por la siempre salvaje Cala Estreta, donde la naturaleza se muestra sin filtros, sin maquillaje, sin pedir permiso.
Las distancias largas —Ultra y Marathon— irán más allá, buscando lugares donde el Mediterráneo se vuelve inmenso, como El Golfet, con sus acantilados que parecen esculpidos para el trail, o el entorno de la Iglesia de Fitor, en pleno corazón de las Gavarres, donde el bosque mediterráneo toma el mando y el corredor cambia el rumor del mar por el susurro del pino.
Es un recorrido que no se conforma con ser bonito: quiere ser vivo, cambiante, un diálogo constante entre caminos de ronda, pistas interiores y senderos que obligan a sentir el territorio.
La edición 2026 llega con cuatro propuestas para que cada corredor encuentre su manera de descubrir la Costa Brava:
- Ultra: la gran novedad, pensada para quienes quieren abrazar el territorio en su totalidad.
- Marathon: completamente renovada, una mirada distinta a un entorno que nunca se agota.
- Trail y Express: accesibles, dinámicas, perfectas para quienes quieren vivir la experiencia sin necesidad de grandes distancias.
El Trail Costa Brava mantiene intacto el espíritu de las pruebas de Klassmark: aquí no se viene solo a competir. Se viene a celebrar el territorio, a compartir comunidad, a recordar que correr en la naturaleza es una forma de estar en el mundo.
