Tres años, tres ediciones, tres maneras distintas de dominar una de las ultras más brutales del planeta. Cocodona ya no es solo una carrera que Rachel Entrekin gana; es una carrera que lleva su nombre grabado en la roca, un territorio que ella ha reclamado como propio. Hoy no ha cruzado una meta: ha cerrado una trilogía legendaria. 73h31′ en 2024, 63h50 en 2025 y 56h09′ en 2026 moviéndose en tiempos de récord durante muchísimo tiempo y reventándolo en la meta.
Rachel Entrekin acaba de ganar la Cocodona 250 2026 y lo ha hecho con una autoridad que roza lo sobrenatural. Ha entrado en Flagstaff sin una sola duda en la mirada, como si llevar 250 millas en las piernas fuera apenas un trámite, como si el desierto, las noches sin dormir y los miles de metros de desnivel fueran simplemente el escenario natural donde ella se expresa. No ha sido una victoria sufrida ni un sprint final: ha sido una demostración de control absoluto, una carrera gobernada desde el principio hasta el final con un ritmo que nadie ha podido seguir.
Es la vencedora absoluta, por delante de todos los hombres, y eso en Cocodona no es un detalle: es una declaración. Nadie ha leído el recorrido con tanta claridad, nadie ha sostenido la intensidad con tanta frialdad, nadie ha sido capaz de mantener la lucidez cuando el resto ya solo avanzaba por inercia. Entrekin ha corrido como si conociera cada piedra del desierto de Arizona, como si la carrera estuviera escrita para ella.
El segundo clasificado, Kilian Korth, cruzaba la meta de Flagstaff una hora y quince minutos después de la vencedora con un crono que también hubiera sido récord de la prueba mientras que el tercero, Cody Poskin lo hacía tras 58h18′. Courtney Dauwalter conseguía finalmente la segunda posición femenina y sexta de la general tras 62h04′ y Manu Vilaseca se veía obligada a abandonar porproblemas similares a los que sufrió en Tor des Géants.

Desde sus primeras victorias en pruebas de 48 horas —Across the Years 2022 y 2023, ambas superando las 188 y luego las 212 millas— quedó claro que su relación con el ultrafondo era distinta. A partir de ahí, su trayectoria se volvió una escalada constante: triunfos en Antelope Island 100, UTE 100, Badger Mountain 100 y Crazy Mountain 100, siempre con la misma firma silenciosa y contundente.
El salto definitivo llegó cuando abrazó las 200 millas como si fueran su territorio natural. Cocodona 250 la vio coronarse en 2024 y repetir en 2025 con récord del recorrido, un hito que ninguna otra atleta ha logrado. Ese mismo año firmó una de las actuaciones más dominantes que se recuerdan en Mammoth 200: victoria, récord femenino y segunda posición absoluta. En 2026, lejos de relajarse, siguió ampliando su dominio con Coldwater Rumble 100 y un podio internacional en Chianti Castles. Su palmarés, compacto pero demoledor, cuenta la historia de una corredora que no solo gana carreras: redefine lo que significa competir durante días enteros.