Azpeitia acogerá el próximo 9 de mayo una edición que refuerza la participación femenina, la inclusión y el arraigo popular bajo el lema “Del pueblo y para el pueblo”. El 9 de mayo, las calles, los montes y la gente volverán a demostrar por qué este evento se ha convertido en una referencia en Gipuzkoa.
La MLK mantiene su fórmula: dos recorridos duros, honestos y sin concesiones.
- 40 MLK: 65 km y 3.700 m+, 12 horas para domar un trazado que no regala nada.
- 15 MLK: 26 km y 1.400 m+, 5 horas para una versión más corta, pero igual de intensa.
Este año serán 1.030 corredores quienes se pongan el dorsal. La larga reúne a 580 participantes, con un salto notable en participación femenina: del 8% al 15% en solo un año. En la corta, la paridad es total: 50% mujeres. Un dato que no es casualidad, sino consecuencia de un trabajo sostenido por abrir puertas y derribar inercias.
La edición 2026 no solo crece en participación: también lo hace en competitividad.
En categoría masculina, el duelo promete emociones fuertes con Pere Aurell, campeón de España y referencia absoluta, Julen Calvo, defensor del título y nombres como Iván Calvo, David Prades, Borja Zubizarreta o Pello Berrizbeitia que completan un elenco de nivel.
En categoría femenina, la presencia de Ragna Debats eleva la carrera a otra dimensión. Junto a ella, nombres sólidos como Oihana Azkorbebeitia, Mayi Mugika o Leire Martínez.
Los récords, por cierto, también estarán en juego:
- 40 MLK: 5:53:33 (Borja Zubizarreta, 2023) y 7:04:56 (Gemma Arenas, 2024).
- 15 MLK: 2:02:13 (Aritz Egea, 2024) y 2:20:38 (Ikram Rharsalla, 2025).
La organización mantiene premios económicos en ambas distancias:
- 40 MLK: 800€, 650€ y 500€ para el podio.
- 15 MLK: 300€, 200€ y 100€.
Además, trofeo, txapela y reconocimientos locales y comarcales. Y un extra de 300€ para quien rompa los récords de la prueba.
Si algo define a la MLK es su capacidad para movilizar a un territorio entero. Más de 400 voluntarios, cerca de 80 empresas, tres ayuntamientos del recorrido y el apoyo firme del Ayuntamiento de Azpeitia y la Diputación Foral de Gipuzkoa. La alcaldesa, Nagore Alkorta, lo resumió con claridad: la carrera ya es “un día festivo para el municipio”. Y lo es porque la gente se la ha hecho suya.
Desde la Diputación, Azahara Domínguez subrayó el impacto económico, social y turístico de la prueba. La MLK no solo llena montes: llena comercios, plazas y alojamientos. Y proyecta la comarca de Urola Erdia más allá de sus fronteras. También se insistió en la movilidad sostenible: venir en transporte público no es solo una recomendación, es parte del compromiso del evento.
La inclusión vuelve a ocupar un lugar central. Este año, la Real Sociedad Fundazioa gestionará el espacio inclusivo, tomando el relevo de Marea Urdina. La colaboración con la residencia San Martín se mantiene, garantizando que sus residentes sigan formando parte activa del día grande. Leire Esnal lo expresó con una claridad que desarma: con pequeñas adaptaciones, todos pueden estar. Y la MLK quiere que todos estén.
Parte de la recaudación se destinará a Minbiziaren Aurka Gipuzkoan, reforzando el carácter solidario de la prueba. Un gesto que suma y que encaja con la filosofía del evento.
Además, este 2026 Domusa Teknik celebra su 50 aniversario, y lo hará con un concierto de SÜNE en la plaza de Azpeitia tras la carrera. Un guiño cultural que demuestra que la MLK es más que deporte: es celebración, identidad y comunidad.
La Domusa Teknik 40 MLK se ha convertido en un espejo donde se reflejan deporte, cultura, inclusión y compromiso social. Una prueba que crece sin perder su esencia, que atrae a élites sin dejar de ser popular, que mira al futuro sin olvidar de dónde viene.
El 9 de mayo, Azpeitia volverá a vivir una jornada que no se mide en kilómetros, sino en orgullo.
