Un medio global especializado en Trail Running

Hendaya y Anglet, los destinos de turismo activo que no te debes perder

Si te gusta el deporte, comer bien, disfrutar de la vida relajada y quieres evitar las aglomeraciones de las localidades más famosas, Hendaya y Anglet son dos alternativas maravillosas. Tienen mar, tienen montaña y naturaleza, respiran tradición y te ofrecen mil posibilidades para moverte y relajarte con el deporte que más te guste.

0

Cuando hablamos de viajar al País Vasco francés, casi por instinto se nos vienen a la cabeza los elegantes paseos de Biarritz, las coloridas calles de San Juan de Luz o el encanto histórico de Bayona. Sin embargo, recientemente hemos viajado a aquella zona y hemos podido descubrir a fondo dos destinos vecinos que, a menudo, pasan algo más desapercibidos y que son una auténtica joya para los que buscamos turismo activo, deporte y naturaleza, disfrutando al mismo tiempo de la cultura y gastronomía vasca. Hablamos de Hendaya y Anglet. Nuestro compañero Carlos Velayos ha tenido la suerte de explorarlas unos días y os contamos de primera mano por qué son lugares que se deben considerar sin dudarlo para una escapada o para unas vacaciones.

 

Hendaya: Entre la bahía y el monte Larrún

Hendaya, situada en la desembocadura del Bidasoa, es la localidad vecina a Hondarribia y tiene una de las playas más extensas y seguras de toda la costa vasca. Gracias a la protección de su bahía, se la considera la “pista verde” del surf. Esto la hace un lugar perfecto para iniciarse en este deporte, con unas olas muy asumibles para los principiantes. Además, la tranquilidad de las aguas de la bahía de Txingudi también permite practicar el paddle surf en unas condiciones ideales; remontar el Bidasoa en una tabla es una experiencia de lo más recomendable.

El entorno de Hendaya es una invitación constante a disfrutar del movimiento. Su larguísima playa y su paseo marítimo son estupendos para jugar al vóley o al fútbol, caminar o correr. Al final de la playa es imposible no fijarse en una de las grandes postales de la ciudad: Les Deux Jumeaux (Los Dos Gemelos), dos enormes formaciones rocosas que emergen del mar y que se desprendieron de los acantilados hace miles de años.

Justo encima de estas rocas se encuentra el paraje natural del Domaine d’Abbadia. Su red de caminos es muy agradable para disfrutar del bosque y dejarse sorprender por las vistas al mar. Como curiosidad, allí se alza el imponente Castillo de Abbadia, un edificio de estilo neogótico construido por un excéntrico explorador y científico, que esconde en su interior desde un observatorio astronómico hasta esculturas de cocodrilos en las escaleras. También hay que destacar las rutas por el entorno de los acantilados de la “Cornisa Vasca” o el carril bici que te lleva hasta Hondarribia, un lujo para recorrerlo en bicicleta.

Hay un detalle adicional que merece la pena conocer: en el paseo marítimo de Hendaya está el punto de partida oficial del mítico GR10, la gran ruta que cruza los Pirineos franceses de mar a mar hasta alcanzar el Mediterráneo. Pero, además, esta localidad es una encrucijada de grandes recorridos europeos. Es el paso clave para los peregrinos que enfilan el Camino de Santiago por la costa o para quienes buscan los espectaculares acantilados del Sendero del Litoral. También es donde termina la Vélodyssée (la inmensa ruta EuroVelo 1 que baja por toda la costa atlántica), aquí arrancan los valientes que inician la Transpirinaica en bicicleta buscando los grandes puertos, y de aquí parten opciones más tranquilas y familiares como la Vía Verde del Bidasoa o el anillo ciclable de la bahía de Txingudi. Por ese motivo, no es difícil encontrarse con senderistas, peregrinos y ciclistas en sus calles dispuestos a iniciar o continuar sus respectivas aventuras.

Y si se trata de disfrutar de la montaña, basta con levantar un poco la vista hacia el interior para descubrir la elegante silueta del monte Larrún (La Rhune). Es un pico icónico, escenario de la Skyrhune, una explosiva carrera de trail running de 21 kilómetros y más de 1.600 metros de desnivel positivo que ha sido en muchas ocasiones la sede de las finales de la Golden Trail National Series de Francia. Se trata de un lugar ideal para una ruta exigente de trail si te gusta correr, o para una caminata potente si es eso lo que buscas.

También merece la pena mencionar que hay un tren, el famoso «Topo» (Euskotren), que te permite llegar al centro de San Sebastián en poco más de media hora sin tener que pensar en aparcar al llegar. ¿Hay alguna forma más sencilla de visitar la ciudad más bonita del Cantábrico?

Y como dato curioso final, en el puerto de Hendaya se encuentra el centro de investigación y desarrollo de deportes acuáticos de Decathlon. Fue precisamente aquí donde se diseñó y probó su famosa máscara de snorkel Easybreath antes de lanzarla a todo el mundo.

En fin… resulta difícil resumir en pocas palabras todas las posibilidades que ofrece Hendaya, un lugar donde disfrutar de la vida en modo “slow life” parece lo más natural.

Anglet: Surf, bosques y… ¡hockey sobre hielo!

Si Hendaya destaca por su bahía, Anglet lo hace por su enorme playa de mar abierto. A Anglet se la conoce como la «Pequeña California» europea, y no es para menos: cuenta con 11 playas a lo largo de 4,5 kilómetros de costa ininterrumpida de arena dorada, donde se respira un ambiente surfero en cada rincón.

Esta localidad es una de las capitales del surf a nivel mundial y, de hecho, en 1968 fue la sede del primer campeonato del mundo de surf celebrado en Europa. En Anglet te puedes encontrar un paseo de la fama del surf (la Anglet Surf Avenue) con las huellas de los mejores riders, al estilo del paseo de la fama de Hollywood. Hasta sus pasos de peatones hacen referencia a este deporte, ya que en ellos las clásicas rayas blancas se sustituyen por imágenes de tablas de diferentes tamaños y estilos… un detalle muy original que hace presente el fuerte vínculo de la ciudad con el surf.

Si Hendaya era la pista verde ideal para iniciarse, en Anglet se puede progresar y perfeccionar el estilo con un mar mucho más potente y una gran oferta de escuelas. Aquí ha sido la primera vez que me he subido a una tabla y debo reconocer que es un deporte muchísimo más divertido de lo que me imaginaba.

Justo detrás de las playas se encuentra otro de los grandes atractivos de Anglet y una de sus zonas más legendarias: la cueva de la Chambre d’Amour (Cámara de Amor). Toma su nombre de una antigua leyenda sobre dos amantes que se escondían allí y fueron sorprendidos por la subida de la marea, aportando un toque de misterio a la zona. Desde ahí mismo nace el inmenso pinar de Chiberta, un lugar perfecto para correr, montar en bici o pasear como decía la canción de María del Monte, “a la sombra de los pinos”. Y no podemos olvidarnos de que también en Anglet hay un campo de golf de 18 hoyos y otro de 9, que permiten practicar este deporte mientras se escucha el mar de fondo. Una pasada, la verdad.

Además, este viaje me tenía preparadas dos experiencias deportivas que me conectaron con la cultura local de formas muy diferentes. Por un lado, pude recibir una clase de iniciación a la pelota vasca. Entrar a un frontón enorme, escuchar el eco del golpe de la pelota me hizo recordar cuando jugaba alguna vez a pelota mano en mis vacaciones de Soria cuando era niño… Además de un profesor me hizo entender los fundamentos de la técnica de la cesta punta y me pareció una forma inmejorable de acercarse a las tradiciones y al arraigo de este deporte, tan vasco en su origen como espectacular cuando se practica al máximo nivel.

La otra experiencia, igualmente sorprendente y fascinante, es que Anglet tiene un equipo de hockey sobre hielo que compite en la Primera División Francesa (el Hormadi). Allí pude asistir a la jornada inaugural de la Ligue Magnus en su mítica pista de La Barre, descubriendo un deporte que desconocía y que es una absoluta barbaridad por lo físico y por la velocidad a la que ocurre todo. Ese partido fue el broche de oro para un viaje en el que pude descubrir las enormes posibilidades deportivas de estos dos destinos.

En definitiva, si os gusta el deporte, comer bien, disfrutar de la vida relajada y queréis evitar las aglomeraciones de las localidades más famosas, Hendaya y Anglet son dos alternativas maravillosas. Tienen mar, tienen montaña y naturaleza, respiran tradición y te ofrecen mil posibilidades para moverte y relajarte con el deporte que más te guste.

Deja una respuesta