Hay pruebas que se diseñan con un trazado. Esta, en cambio, se ha diseñado con un latido. El de quienes compartieron kilómetros, proyectos y sueños con Cris. El de quienes la vieron crecer como corredora y como referente. Y el de quienes, incluso sin conocerla, han sentido su influencia en la manera de vivir la montaña: con respeto, con alegría, con esa mezcla de humildad y determinación que ella convirtió en marca personal.
El Hierro, con su geografía abrupta y su silencio volcánico, parecía el escenario natural para recordarla. Una isla que exige, pero que también abraza. Una isla que, como Cris, no necesita alardes para dejar huella. El Trail Cris Santurino contará con una única distancia de 17 kilómetros y aproximadamente 1.200 metros de desnivel positivo acumulado. La prueba transcurrirá por distintos espacios naturales del municipio de La Frontera, incluido el paso por la Reserva Integral de Mencáfete, uno de los entornos más exigentes y singulares de la isla.
Impulsado por el Club Deportivo Tinganar, el objetivo es rendir tributo a una corredora que vivió en la isla rodeada de naturaleza y amistades, encontrando en El Hierro un lugar especialmente significativo. Con esta iniciativa se pretende mantener viva su memoria a través de una prueba deportiva que refleje el espíritu de superación y conexión con el entorno natural que caracterizó su trayectoria.
Los organizadores lo explican sin artificios: “Queríamos que cada tramo contara algo de ella”. Por eso el trazado no busca únicamente la épica del desnivel, sino la emoción del paisaje. Senderos que se abren paso entre coladas de lava, miradores que detienen el tiempo, bosques que huelen a humedad y a vida. Un recorrido que invita a correr, sí, pero también a recordar. En cada kilómetro se respira esa filosofía que Cris defendió siempre: el trail como encuentro, como espacio para compartir, como forma de mirar el mundo desde otro ángulo.
Hablar de Cris es hablar de una generación que consolidó el trail en España. No solo por sus resultados, sino por su manera de estar. Fue de las que entendió que el deporte necesitaba algo más que atletas: necesitaba comunidad, relato, identidad. Y ella aportó todo eso. Cristina residía en la isla de El Hierro, donde llegó buscando una vida que le permitiera encajar el deporte, su profesión y la conexión permanente con la naturaleza. también una forma de vida más conectada con la naturaleza. «Cada atleta es diferente, y sus necesidades también lo son», era su principal lema cuando asesoraba en temas de nutrición.
Su presencia en carreras, charlas, proyectos y medios especializados ayudó a que muchas personas se acercaran al trail sin miedo, sin complejos, con la sensación de que había sitio para todos. Cris hacía fácil lo difícil: convertir un deporte exigente en un lugar amable.
Por eso esta carrera no es un memorial. Es una continuidad. Una forma de decir que su manera de entender la montaña sigue viva en cada corredor que se ata las zapatillas con ilusión.
La primera edición del Trail Cris Santurino no quiere ser solemne. Quiere ser luminosa. Quiere que la gente llegue a El Hierro para correr, sí, pero también para celebrar. Para compartir historias, para reír, para emocionarse sin dramatismos. Para sentir que Cris está en cada saludo, en cada avituallamiento, en cada vista que obliga a detenerse.
Porque si algo dejó claro su paso por el trail español es que este deporte es, ante todo, una forma de vivir. Y vivir, para Cris, era hacerlo con pasión, con cercanía y con una sonrisa que aún hoy muchos recuerdan.
