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Por qué el Gran Trail Peñalara debería ser tu gran objetivo en 2026

Si te gusta la montaña, si quieres intentar terminar un ultra que te va a pedir un gran esfuerzo y quieres conocer la Sierra de Guadarrama a fondo, enlazando sus cimas y valles más emblemáticos en una sola tirada, esta es tu carrera. Carlos Velayos, finisher en todas las distancias de la prueba, comparte las razones por las que el GTP 2026 debería ser tu objetivo de la temporada.

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No soy un corredor de élite. Si buscas consejos sobre cómo bajar de las 15 horas en una ultra o qué geles pueden aumentar tu rendimiento al máximo, esta entrada no te va a interesar. Soy un corredor popular, del montón, de esos que cruzan la meta cuando ya se ha ido el público que espera a los primeros y de los que se toman el caldo del avituallamiento un poco más frío. Pero si algo tengo en las piernas, son kilómetros y memoria.

Escribo esto porque a menudo caemos en el error de idealizar lo lejano y desmerecer lo que tenemos al lado de casa. He tenido la suerte de correr en Chamonix completando la CCC y la OCC; he sentido el aliento de la afición en Zegama y en la Gorbea Suzien; he sufrido una barbaridad en la Travesera de Picos y he disfrutado de la inmensidad de Pirineos en la Ultra Pirineu o el Gran Trail del Aneto. He corrido un maratón en la Toscana en una de esas carreras by UTMB y he cruzado la mítica meta de Transvulcania. Todas ellas son experiencias increíbles, sin duda. Pero hoy quiero hablarte del Gran Trail de Peñalara (el GTP para los amigos). Y lo hago con un argumento, quizá el único que tengo: me he «pasado el juego» de esta carrera.

He corrido el GTP individual y por equipos. He corrido el TP60 y el Cross Nocturno. Fui uno de los que completó aquel TP80 que solo existió un par de años. Incluso he vivido la carrera desde el otro lado, pasando frío como voluntario en la cresta de Claveles, viendo las caras de esfuerzo y atendiendo calambres. Vivo en Madrid y la subida a la Maliciosa desde la Barranca es una de esas rutas que he hecho decenas de veces. Con este bagaje, creo que puedo decirte algo con seguridad: el GTP no tiene nada que envidiar a las grandes plazas del trail europeo.

Un recorrido con carácter propio. A veces pensamos que para vivir una «aventura real» hay que irse a los Alpes o buscar alguna zona salvaje de Pirineos. Error. El GTP es una carrera tan dura y técnica como la que más. La bajada desde la Maliciosa, la cresta de Claveles o el granito de la Pedriza te exigen tobillos de acero, y la subida al Reventón te va a poner en tu sitio como cualquier larga ascensión alpina.

Correr el GTP es un lujo. Es la oportunidad de recorrer el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y tocar la cima de sus grandes montañas (La «Mali», Peñalara y la Bola del Mundo) con las garantías de un recorrido balizado y, sobre todo, con unos avituallamientos en los que te vas a encontrar a gente que sabe de montaña. Y aquí hago un inciso: al ser organizada por la RSEA Peñalara, los voluntarios no son solo gente repartiendo agua; muchos son montañeros enamorados de esta sierra. Saben lo que es estar ahí arriba. Yo lo he vivido cuando estuve en Claveles y sé el cariño y la responsabilidad con la que se trata al corredor.

El acierto de octubre. Además, con el clima de Madrid, hay otra cuestión que hay que poner en valor. Durante años, correr aquí en junio era una lotería entre el calor sofocante y las tormentas de verano. El cambio a octubre me parece un acierto total. Sí, puede hacer frío y las noches son largas, pero la sierra en otoño tiene una luz y unos colores que no ves en junio. Correr por los pinares de La Granja o bajar hacia Rascafría en ese otoño incipiente es una experiencia que justifica por sí sola la inscripción.

¿Por qué os animo a venir a correrla? No te voy a decir que te vas a encontrar a ti mismo ni que será una experiencia mística que cambiará tu vida. Es solo correr por el monte, al fin y al cabo. Pero es correr por nuestro monte, en una carrera con solera, heredera de la veterana Copa de Hierro, sin artificios ni excesos de marketing. El ambiente en la salida de Navacerrada, con los frontales encendidos, es eléctrico pero familiar. No hay la masificación de Chamonix, pero hay un calor humano muy auténtico.

Si te gusta la montaña, si quieres intentar terminar un ultra que te va a pedir un gran esfuerzo y quieres conocer la Sierra de Guadarrama a fondo, enlazando sus cimas y valles más emblemáticos en una sola tirada, esta es tu carrera. Solo hace falta tener muchas ganas de entrenar, respetar la montaña y disfrutar de cada paso. El GTP te responderá con honestidad, desde la dureza de la Maliciosa hasta la inmensa satisfacción de ver la meta en Navacerrada.

Sin duda, merece la pena vivir un GTP desde dentro.

 

Texto: Carlos Velayos

 

 

 

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