Con 25 años, Molly Seidel debutó en maratón en aquellos Trials de Atlanta de 2020 que retransmitimos en Territorio Trail, pocos días antes de que la pandemia nos cambiara para siempre, y en los que coincidió una plaza para el equipo estadounidense que competiría en Tokyo. Tuvo que esperar un año para poder defender las barras y estrellas en los Juegos Olímpicos, pero la espera valió la pena, consiguiendo el bronce de maratón en 2021.
Era el inicio de una brillante carrera como maratoniana que la llevo a marcar el mejor tiempo de la historia de una estadunidense en el Maratón de Nueva York ese mismo 2021 con 2h24’42 y conseguir su mejor marca personal, con 2h23′ en Chicago en 2023 en lo que era el camino para los trials de Florida que debían llevarla a Paris 2024. Sin embargo, esos excepcionales resultados escondían una historia que Molly Seidel nunca ocultó: la de sus trastornos alimentarios, con los cuales convivía desde su adolescencia, agravados por un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la depresión y ansiedad que le causaban el estrés derivado de, irónicamente, toda la atención mediática, de seguidores y de patrocinadores que llegaron junto a sus resultados.
Además del factor psicológico las lesiones comenzaron a ser sus compañeras de viaje. Unas lesiones que le impidieron tomar la salida en su gran objetivo, los trials de Florida que decidían a los integrantes del equipo olímpico para Paris. Fue una fractura de rótula la que acabó con sus esperanzas de defender su medalla de bronce. Reapareció en el pasado maratón de Nueva York, pero también tuvo que abandonar. Una época complicada a la que se unió el fin del contrato de patrocinio con Puma por decisión de la marca y a la que el inicio de 2026 puede poner un punto y aparte.
Y es que este 2026 Molly, aunque sin abandonarlo, va a dejar el asfalto a un lado para centrarse en el trail y en el ultratrail cambiando las Puma de asfalto por las zapatillas de trail y convirtiendo el ultratrail en su distancia de referencia para la próxima temporada. Un trail que no le es ajeno del todo, ya compitió en la Speedgoat en 2022 y 2023, finalizando segunda, y en sus años de High School y Universidad era habitual de las pruebas de cross country. Durante sus períodos de lesiones, el entrenamiento en montaña y en senderos fue fundamental para su recuperación, al punto de que En 2026 busca subir de nivel con un gran objetivo: la Western States 100 del 2027.
A sus treinta años, Molly Seidel planea debutar oficialmente en un ultratrail en febrero. La prueba elegida es la Black Canyon 100 de Arizona, en lo que será casi correr en casa ya que vive en Flagstaff. La carrera, incluida en el circuito World Trail Majors, será el inicio de una etapa que llevará a la corredora a enfocarse en el ultratrail con el objetivo de seguir creciendo como atleta pero, también, de continuar disfrutanto del deporte que tanto le ha dado desde un prisma menos lesivo, tanto mental como físicamente, pero igual de competitivo. A la Black Canyon de febrero, con otras pruebas intermedias, le seguirá la Javelina Jundred a finales de octubre. Ambas tienen en común que están organizadas por Aravaipa Running y también… que otorgan los codiciados Golden Tickets para Western States 100.
Porque el gran objetivo es precisamente estar en la línea de salida de Olympic Valley en 2027 y, para ello, la fecha marcada en rojo es la de la Javelina Jundred, una carrera rápida que se adapta perfectamente a las condiciones una maratoniana de 2h23′ pero en la que adaptarse al medio y competir con rivale muy experimentadas en pruebas de ultratrail será el principal desafío.
La propia Seidel comparte sus motivaciones en el blog de Training Peaks: “El trail running volvió a mi vida con fuerza en los últimos años, ya que tuve que dejar de correr maratones por una lesión. Empezó como la única carrera sin dolor que podía hacer y luego se convirtió en lo que más me alegraba. Encontré una comunidad a su alrededor. También creo que hay muchas oportunidades de crecimiento para mí, y ahora mismo la idea de mejorar mis habilidades de carrera cuesta arriba o mis técnicas de descenso me entusiasma más que rebajar 30 segundos el tiempo de una maratón. La decisión de centrarme más en los senderos se siente más como un reajuste que como una transición. He practicado senderos desde el principio de mi carrera; siempre fui de los que preferían el cross country a la pista. También se siente más creativo, como si me diera la oportunidad de ampliar mi definición de lo que podría ser una carrera exitosa como corredor o de quién soy como atleta”.
Como apuntan en Training Peaks, Seidel generalmente ha tenido el mayor éxito en carreras que se llevan a cabo en condiciones complicadas. El maratón olímpico de Tokio se celebró en condiciones de calor extremo, y las pruebas de maratón de EE. UU. de 2020 en Atlanta, donde Seidel quedó en segundo lugar, se desarrollaron en un recorrido con mucha pendiente. Para su entrenador, la progresión de un maratón a una carrera de 100 km como Black Canyon sigue lo que él considera un cambio lógico: pasar de enfatizar el umbral y la economía a centrarse en la resistencia constante y la resistencia a la fatiga. “La clave aquí es que Molly no corre despacio para una carrera de 100 km”, explica Pittman. “Sino que estamos optimizando su fisiología para mantener un rendimiento submáximo durante 8 horas en lugar de dos horas y media”.
La Black Canyon 100, el debut de Molly Seidel en ultratrail, se disputa el 14 de febrero de 2026.
