Lo que debía ser un avituallamiento más en plena batalla por la CDH terminó convirtiéndose en el epicentro de la polémica del día. Cuando apenas quedaban dos o tres minutos para cerrar la asistencia, se produjo una entrada no autorizada en la zona reservada. Tres personas del entorno del corredor accedieron al espacio en un momento de tensión, y el responsable del punto —superado por la situación— no advirtió que no tenían permitido el acceso.
En ese breve instante, mientras el corredor recibía geles, una de esas personas entregó un soft flask a Julen Calvó. Un gesto mínimo, pero captado por la cámara del equipo de Trail Running Review, que estaba grabando en la zona. La chispa prendió cuando el medio publicó las imágenes. Desde el entorno del corredor se denuncia que el vídeo se difundió “cortado”, sin parte del contexto previo y posterior.
La difusión del vídeo y las quejas de terceros —incluido el padre de un corredor francés— llevaron a solicitar explicaciones al comisario de carrera. La sorpresa fue monumental. La penalización propuesta ascendía a una hora, un castigo que el equipo consideró desproporcionado y que alteró por completo el desarrollo de la prueba.
Desde el entorno del corredor se insiste en que la responsabilidad principal recae en la organización, por permitir el acceso al avituallamiento de personas sin el tiquet de asistente, vulnerando así el propio reglamento de la competición.
Con la sanción aplicada y la carrera abierta, el francés Gautier Bonnecarrere tomó el control en la parte final y cruzó la meta de Vielha en 12:08:55, proclamándose campeón de una edición tan espectacular como imprevisible. “Estoy muy contento. Es una carrera muy bonita. Vivo a una hora de aquí, así que es como correr en casa”, explicaba emocionado. Tras él, Abel Carretero firmó un enorme segundo puesto con 12:19:21, seguido por Matis Leray, tercero en 12:27:12.
En la prueba femenina no hubo debate: Miao Yao dominó de principio a fin y se impuso con 13:04:34, entrando además octava en la clasificación general. “Estoy agotada. El recorrido es increíble pero muy técnico”, comentaba la corredora china, que ya piensa en su participación en la CCC de las UTMB® World Series Finals. El podio lo completaron Alexandra Cassan-Ferrier (14:01:37) y la noruega Mari Klakegg Fenre (14:25:16), que vivió un emotivo final entrando en meta junto a sus hijos.
Terreno técnico, ambiente espectacular y un nivel competitivo altísimo. La CDH reafirma su identidad: una carrera que exige respeto, cabeza y piernas… y que este año, además, deja un capítulo polémico que seguirá dando que hablar.
