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Exitoso regreso del Gran Trail Peñalara a la Sierra de Guadarrama

Yuriy Pikh y Ana Cristina Constantin se imponen en la modalidad estrella. Jesús Gil y Cristina Santurino dominan con autoridad un TP60 que vio volver a la competición a Pau Capell.

Fotografía: José Miguel Muñoz Egea
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Dos años y cuatro meses después la plaza de Navacerrada se abarrotaba de corredores dispuestos a afrontar el desafío del Gran Trail Peñalara. Hablamos del exigente ultramaratón madrileño cuyo recorrido de 103 kilómetros y 5.100 metros de desnivel positivo transcurre por las zonas más carismáticas de la Sierra de Guadarrama. Un reto estoico solo al alcance de los corredores más experimentados y preparados tanto física como mentalmente. A las 22:30 de la noche del viernes se daba la salida. Previo control del material obligatorio, los más de 400 aspirantes a finisher accedían al cajón de salida y encendían sus frontales para comenzar su periplo nocturno. José Manuel Franco, presidente del Consejo Superior de Deportes, fue el encargado de dar la salida.

El pico de La Maliciosa es la primera gran cumbre que se corona (2.227 metros de altitud). Desde allí se afronta un largo descenso con destino a La Pedriza, icónico rincón montañero de la sierra. Poco antes del ecuador del itinerario los participantes alcanzan el puerto de La Morcuera y, a continuación, descienden hasta el pueblo de Rascafría. En este check point los corredores que participaban en la modalidad por equipos se daban el relevo. La segunda mitad del trazado presentaba tres grandes ascensos: el Reventón, Peñalara -techo de carrera con 2.424 metros de altura, precedido de la emblemática cresta de claveles- y Bola del Mundo. El tramo final descendía de nuevo a Navacerrada, completando un recorrido circular de más de 10.000 metros de desnivel acumulado.

El atleta ruso Yuriy Pikh apostó fuerte y lideró la prueba desde los primeros compases. Con buenas sensaciones y superada la noche, aumentó de ritmo tras pasar por Rascafría y logró una brecha de más de 20 minutos sobre sus rivales que le hacían virtual ganador. Así sucedió. Con un tiempo de 12 horas y 16 minutos se proclamaba campeón en la línea de meta. Tras él llegaba Fernando Sánchez (12 horas y 42 minutos), segundo de la clasificación general y primer madrileño, lo que le coronaba como ganador del Campeonato de Ultra de la Federación Madrileña de Montañismo.

En categoría femenina Ana Cristina Constantin cumplía con las quinielas y dominó la prueba con autoridad. Era la favorita y ejerció como tal. Su crono en meta, 16 horas y 22 minutos, le otorgaba no solo el ansiado título de vencedora del GTP, sino también el de campeona de Madrid de Ultra. Un triunfo que buscaba desde hace mucho tiempo: «Tenía muchas ganas de ganar en Peñalara, sabía que este podía ser mi año y he conseguido bajar casi dos horas mi marca».

Fotografía: José Miguel Muñoz Egea

Todavía era noche cerrada en Miraflores de la Sierra cuando más de 400 corredores se reunían bajo el arco de salida del Trail Peñalara, modalidad de 61 kilómetros y 2.700 metros de desnivel positivo que este domingo cerraba el programa de carreras del GTP. El trazado, que presentaba ligeros cambios respecto a su última edición, llevó a los participantes por las cotas altas de la Sierra de Guadarrama.

Entre los aspirantes al triunfo en categoría masculina figuraban Pau Capell, quien reaparecía meses después tras su cirugía en la rodilla; David López Castán, defendiendo título; y Jesús Gil García, ganador del GTP en 2019. Mientras, en el cuadro femenino, Cristina Santurino, vencedora del propio TP60 en la última edición, partía como clara favorita en las quinielas.

El risco de Claveles es uno de los pasos más técnicos y carismáticos de Guadarrama, un conglomerado de gigantescas rocas disparadas aleatoriamente. Es el tramo inmediatamente anterior a la cumbre del Peñalara, techo de la carrera y de la Comunidad de Madrid a los 2.428 metros. Kilómetro 39. Jesús Gil pasaba por allí a las tres horas y media de carrera, logrando una renta sobre sus rivales que ampliaría en el tercio final del recorrido. Tras bajar al puerto de Cotos y coronar Bola del Mundo, tocaba la victoria con los dedos. Su crono en meta, 5 horas y 15 minutos, superaba las previsiones de la organización. «Los sueños se cumplen si se trabajan. En el año 2019 gane aquí mi primer ultra, fue un día muy especial, pero este no ha sido menos. He pasado problemas personales, una lesión de tobillo y una pandemia… sólo puedo estar muy feliz».

En segunda posición, con un tiempo de 5 horas y 29 minutos, llegaba David López Castán (ganador en el año 2019), y cerraba el podio el corredor catalán Pau Capell -5 horas y 49 minutos-, quien rompía en llanto emocionado tras cruzar una línea de meta meses después: «Cuando te abren la pierna para sacarte el cartílago de la rodilla todo se te viene abajo. Correr es mi trabajo y he sufrido mucho durante este tiempo; necesitaba un día como hoy. Me he sentido muy bien y muy querido, como si fuera mi propia casa. No conocía Madrid y no conocía nada de la sierra de Guadarrama; ahora quiero volver el año que viene para correr la distancia larga».

En categoría femenina Cristina Santurino no encontró rival y lideró la prueba con autoridad de principio a fin. La atleta madrileña defendió su triunfo de 2019 marcando un tiempo de 6 horas y 43 minutos. «Estoy contentísima, la carrera me ha salido como había planificado, he disfrutado mucho y llevaba esperando este día mucho tiempo. No he mirado hacia atrás en ningún momento, no tenía referencias de mis rivales y simplemente he ido cumpliendo los parciales que tenía pensados», comentaba la atleta del RSEA Peñalara. Completaron el podio Cristina Femenía (7 horas y 40 minutos) y Alix Farque (7 horas y 44 minutos).

El TP60 cerraba este domingo la undécima edición del Gran Trail Peñalara, el ultramaratón madrileño por excelencia con epicentro en el pueblo de Navacerrada y más de un millar de participantes entre sus tres modalidades. Una cita ineludible para los ultreros del centro peninsular que, tras más de dos largos años, volvió a convertir la Sierra de Guadarrama en una auténtica fiesta deportiva y montañera.

 

 

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