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Athletica Vaticana, el club de running del Vaticano que convirtió el atletismo en diplomacia social

Athletica Vaticana es, oficialmente, la asociación deportiva del Estado de la Ciudad del Vaticano. Nació en enero de 2019, cuando el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) reconoció su inscripción como club federado. Desde entonces, su presencia en carreras populares, eventos solidarios y competiciones internacionales se ha convertido en una extensión deportiva de la diplomacia vaticana.

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Athletica Vaticana no es un club al uso, ni pretende serlo. Es, más bien, una declaración de intenciones con zapatillas: demostrar que el deporte puede ser un puente cuando todo lo demás se convierte en frontera. En un calendario donde las marcas mandan, los élites vuelan y los dorsales se agotan antes de que uno termine el café, la presencia de Athletica Vaticana es casi un gesto contracultural. Un recordatorio de que el atletismo —ese que conocimos en los parques, en las pistas municipales, en las carreras de barrio— sigue teniendo algo de sagrado, aunque no haga falta creer en nada para sentirlo.

Athletica Vaticana es, oficialmente, la asociación deportiva del Estado de la Ciudad del Vaticano. Nació en enero de 2019, cuando el Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI) reconoció su inscripción como club federado. Desde entonces, su presencia en carreras populares, eventos solidarios y competiciones internacionales se ha convertido en una extensión deportiva de la diplomacia vaticana.

La composición de Athletica Vaticana es tan singular como su origen. El objetivo declarado es claro: usar el deporte como herramienta de inclusión, un espacio donde la identidad religiosa no es requisito y donde el dorsal funciona como punto de encuentro.

El grupo es tan heterogéneo como cabría esperar de una institución que funciona como una pequeña ciudad. Hay sacerdotes y religiosas, sí, pero también guardias suizos, empleados de museos, administrativos, personal sanitario y trabajadores de distintos servicios vaticanos. A ellos se suman refugiados y personas en situación de vulnerabilidad integradas a través de programas sociales, además de atletas con discapacidad que participan en colaboración con el Comité Paralímpico Italiano. La foto de salida de Athletica Vaticana es, en realidad, un mosaico humano. El equipo está formado por:

  • Sacerdotes y religiosas de distintas congregaciones.
  • Guardias Suizos Pontificios, habituales en pruebas de fondo.
  • Trabajadores laicos del Vaticano: administrativos, personal sanitario, empleados de museos y servicios.
  • Refugiados y personas en situación de vulnerabilidad, integrados a través de programas sociales.
  • Atletas con discapacidad, en colaboración con el Comité Paralímpico Italiano.

Aunque su actividad se centra en Italia, la presencia del equipo es cada vez más internacional. Participan habitualmente en:

  • Carreras populares en Roma, como la Via Pacis o la Roma Fun Run.
  • Medias maratones y maratones europeas, con especial presencia en pruebas de carácter solidario.
  • Eventos interreligiosos y deportivos promovidos por el Vaticano y por organizaciones humanitarias.
  • Competiciones institucionales vinculadas al CONI y a federaciones de atletismo.

En 2022, por ejemplo, Athletica Vaticana participó en la Maratón de Jerusalén como gesto de diálogo interreligioso, y en 2023 estuvo presente en la Maratón de Atenas, reforzando su papel simbólico en escenarios históricos del deporte.

Aunque su estructura es la de un club deportivo, Athletica Vaticana funciona también como embajadora informal del Vaticano. Sus corredores participan en actos con refugiados, encuentros interreligiosos y proyectos de cooperación. El mensaje es siempre el mismo: el deporte como lenguaje universal.

En un contexto donde el atletismo profesional se mueve entre patrocinios, récords y circuitos comerciales, la propuesta del equipo vaticano introduce un matiz distinto: correr no solo para competir, sino para representar valores. A medio camino entre lo simbólico y lo operativo, el equipo se ha consolidado como: actor social, puente entre comunidades, recordatorio de que el atletismo popular sigue siendo un espacio de encuentro y una presencia mediática que fascina. No busca podios —aunque alguno ha caído—, sino visibilidad para causas que a menudo quedan fuera del foco deportivo.

Cinco años después de su creación, el equipo se ha consolidado como un actor social más que competitivo. Su presencia en las carreras recuerda que el atletismo popular sigue siendo un territorio donde caben historias que no aparecen en los rankings. En un mundo deportivo cada vez más profesionalizado, Athletica Vaticana aporta una narrativa distinta, más humana y más social, que invita a mirar el deporte desde otro ángulo.

 

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