Freeride, una forma radical de esquiar en la montaña

El Freeride, una disciplina que comparte con el trailrunning el respeto por la naturaleza y la necesidad de comprender bien los terrenos más complejos, y que este mes de enero ha vuelto a convertir Baqueira en la capital mundial de un Freeride que mira ya a los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.

Para quienes amamos correr por la montaña, la llegada de la nieve nos obliga a buscar cotas más bajas para seguir disfrutando de nuestro deporte por bosques, valles y senderos más asequibles. Por otro lado, el invierno ofrece a esquiadores y snowboarders la oportunidad de conquistar esas mismas laderas, cada uno según su estilo y capacidad. Entre todas las modalidades, una de las que más crece actualmente es el Freeride, una disciplina que comparte con el trailrunning el respeto por la naturaleza y la necesidad de comprender bien los terrenos más complejos, y que este mes de enero ha vuelto a convertir Baqueira en la capital mundial del esquí extremo.

 

¿Qué es el Freeride?

Para el que no sepa exactamente de qué estamos hablando, el Freeride puede parecer simplemente esquiar fuera de pista. Sin embargo, a nivel competitivo, es una disciplina de altísima exigencia física y técnica que se desarrolla lejos de las pistas del esquí alpino tradicional sin cronómetros ni puertas. Es montaña pura.

La competición se desarrolla en una cara extremadamente vertical con nieve virgen entre las que emergen las rocas. Los riders eligen su propia línea de descenso desde la cima hasta la meta “a vista” y sin poder ensayar o practicar antes la línea elegida. Deciden y memorizan como superar cada roca y cada obstáculo, qué saltos hacer y qué riesgo asumir. Hay una única oportunidad y, una vez realizado el descenso, un panel de jueces puntúa cada bajada de 0 a 100 basándose en cinco criterios fundamentales: Línea (la dificultad y originalidad del recorrido elegido), Control, Fluidez (sin interrupciones ni dudas), Técnica y Aire y Estilo (saltos y trucos). Gana quien mejor sepa interpretar la montaña y adaptarse a las condiciones valorando el mérito de la línea elegida y su ejecución final. El espectáculo está garantizado y es impresionante ver por dónde bajan y de qué forma, tan natural y controlada, consiguen “domesticar” lo salvaje.

 

Baqueira Beret: La consolidación de un sueño

La historia de este deporte, relativamente joven en su formato reglado actual bajo el paraguas del Freeride World Tour (FWT), ha vivido un crecimiento exponencial. En España, este ascenso no se puede explicar sin la figura de Aymar Navarro. El rider aranés no solo ha sido un pionero compitiendo en la élite, sino que, gracias a su influencia y prestigio, Baqueira Beret consiguió un hito impensable: convertirse en una parada fija del circuito mundial de Freeride.

A día de hoy, Baqueira es la única sede del FWT en los Pirineos, un hito que posiciona a nuestras montañas al mismo nivel que destinos legendarios como Verbier (Suiza) o Kicking Horse (Canadá).

Este pasado 15 de enero, la estación aranesa inauguró la temporada 2026 del FWT con la celebración del Baqueira Beret Pro by Movistar. Ante 3.000 espectadores que estuvieron animando y dando calor en la grada natural situada a los pies del Tuc de Bacivèr (2.644 m), los mejores riders del mundo demostraron cómo se puede bajar esquiando o haciendo snowboard por donde parece realmente imposible.

En lo deportivo, el evento coronó a Ben Richards (NZL) en esquí hombres y a la canadiense Justine Dufour-Lapointe en esquí mujeres, mientras que en snowboard el triunfo fue para el suizo, de origen Mexicano, Liam Rivera y la jovencísima Mia Jones (USA). La participación española, con el apoyo de una afición entregada, tuvo luces y sombras. Destacó la solidez de Núria Castán, quien consiguió un estupendo cuarto puesto, demostrando su consistencia tras el tercer puesto en la general logrado el año anterior. La española María Castellví, wildcard por primera vez en una competición del FWT, consiguió una meritoria sexta plaza y el rider local, Abel Moga, finalizó en la 17ª posición, arriesgando en su línea pero sin lograr planchar la recepción de un front flip (mortal hacia adelante) que, de haberlo conseguido, le habría llevado a la lucha por el pódium.

2026: Los primeros campeonatos del mundo. Un año de inflexión institucional y deportiva

La integración del FWT bajo el paraguas de la FIS (Federación Internacional de Esquí) en 2022 y los consecuentes cambios estructurales que se han ido produciendo, han llevado al Freeride a una madurez institucional que puede consolidarse en este 2026 como un año de inflexión que será recordado en el futuro.

Por un lado, el calendario del FWT sigue adelante tras Baqueira con citas en Val Thorens, Georgia y Fieberbrunn. A partir de ahí se realiza el corte que determina qué riders continúan hacia las finales que se celebrarán en los legendarios escenarios de Alaska y en el Bec des Rosses de Verbier, donde finalmente se decidirán los campeones del circuito.

Pero este año todas las miradas están puestas en los primeros Campeonatos del Mundo de Freeride FIS de la historia. Será un evento que se celebrará en la estación de Ordino-Arcalís (Andorra) del 1 al 6 de febrero. En este primer campeonato España contará con una selección dirigida por Aymar Navarro y que contará con Nuria Castán en snowboard femenino y con Pol Sabidó en snowboard masculino, con Elisabet Marina en esquí femenino y con Abel Moga y Jokin Ruiz de Larramendi en esquí masculino. Con este grupo de riders no sería raro conseguir más de un pódium.

Y otra cuestión importante es la proyección a futuro del Freeride, que se tiene que construir desde la base. Los juniors tendrán también su mundial en Kappl (Austria) y en casa celebramos la primera edición de la Copa de España Iberdrola de Freeride Junior. Esta iniciativa de la RFEDI, con tres paradas, la primera en Baqueira, la segunda en Boí Taüll y la tercera en Cerler, es la estructura que faltaba para que los jóvenes talentos tengan un camino claro hacia la profesionalización, siguiendo la estela de Navarro, Moga y Castán.

 

Horizonte Olímpico

Todo este movimiento de crecimiento deportivo e institucional —la estandarización de jueces, la seguridad, la estructura de cantera— tiene un destino claro: el sueño olímpico. Existe un optimismo moderado pero tangible sobre la inclusión del Freeride como nueva disciplina olímpica en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030. Esta decisión llegará tras la celebración de los juegos de Cortina en este 2026, previsiblemente en el mes de junio, y puede ser el impulso definitivo para este deporte.

En cualquier caso, resulta evidente que el Freeride español goza de buena salud. Tenemos las montañas, tenemos sedes de clase mundial como Baqueira, tenemos figuras de referencia como Aymar Navarro y deportistas consolidados como Núria Castán y Abel Moga con opciones reales de podio en cada competición y, además, se están poniendo unas bases sólidas para que haya una cantera capaz de lograr éxitos en el FWT, en los mundiales y, llegado el caso, en los soñados Juegos Olímpicos.

Para los que disfrutamos de la montaña, seguir este deporte es redescubrir la esencia de un esquí auténtico y comprometido porque es salvaje, es impredecible y es espectacular. Larga vida al Freeride!!

 

Texto y fotografías: Carlos Velayos

 

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