Des Linden firma un TOP10 en su primera cien millas

A sus 43 años, Linden llegaba a la Javelina Jundred de Arizona como una auténtica novata, una afirmación paradójica para una atleta que ha disputado dos Juegos Olímpicos, que conquistó el Maratón de Boston en 2018 bajo una tormenta histórica y que ha sido durante años una de las maratonianas estadounidenses más consistentes de su generación.

Cuando parecía que su legado ya estaba asegurado para siempre en el asfalto, la estadounidense ha decidido abrir un nuevo capítulo entre senderos, desiertos y ultradistancia. Su debut en las 100 millas no terminó con un Golden Ticket para Western States ni con una victoria, pero sí con algo igual de valioso para quien lleva dos décadas compitiendo al máximo nivel: aprendizaje, sufrimiento y la certeza de que todavía quedan desafíos por conquistar.

En la Javelina Jundred, disputada en Arizona sobre un recorrido de cinco vueltas y 100 millas de distancia, Linden cruzó la meta en novena posición femenina y trigésimo novena absoluta con un tiempo de 16 horas y 58 minutos. Un resultado que, visto únicamente en la clasificación final, podría parecer discreto para una atleta de su currículum. Sin embargo, la carrera cuenta una historia muy diferente.

A sus 43 años, Linden llegaba a Arizona como una auténtica novata en la distancia. Resulta una afirmación paradójica para una atleta que ha disputado dos Juegos Olímpicos, que conquistó el Maratón de Boston en 2018 bajo una tormenta histórica y que ha sido durante años una de las maratonianas estadounidenses más consistentes de su generación.

Su trayectoria en el asfalto es sencillamente excepcional. Fue segunda en el Maratón de Boston en 2011, formó parte de los equipos olímpicos estadounidenses en Londres 2012 y Río 2016, y alcanzó definitivamente la inmortalidad deportiva al convertirse en 2018 en la primera estadounidense que ganaba Boston desde 1985. A ello se suma un récord estadounidense máster de maratón con 2:27:35 conseguido en Chicago en 2023.

Incluso antes de su desembarco en el trail ya había coqueteado con las distancias largas. En 2021 estableció una mejor marca mundial femenina de 50 kilómetros en ruta con 2:59:54, demostrando una resistencia fuera de lo común incluso para una especialista en maratón.

Tras cerrar oficialmente su carrera profesional en carretera en el Maratón de Boston de 2025, Linden decidió mirar hacia las montañas y el ultrafondo. Primero llegó el Black Canyon 50K. Después, un sorprendente tercer puesto femenino en el Marathon des Sables 2026, donde afrontó con éxito las exigentes etapas del desierto del Sáhara. La Javelina Jundred suponía, sin embargo, un salto cualitativo completamente diferente: sus primeras 100 millas.

Durante más de 60 millas, Linden corrió como si llevara toda la vida compitiendo en ultras. La prueba comenzó con prudencia. En el primer paso importante acumulaba cerca de tres minutos de desventaja respecto a la defensora del título, Heather Jackson. Sin embargo, vuelta tras vuelta fue escalando posiciones hasta situarse al frente de la carrera. Alcanzó la milla 45,3 liderando con un tiempo de 5h53:12. Mantuvo la primera posición en la milla 56,9 con más de cinco minutos de ventaja sobre Katie Asmuth y completó las primeras 60,3 millas en un impresionante registro de 8h01:12. Traducido a ritmo, significa correr durante más del doble de la distancia de un maratón a una media cercana a los 4:57 min/km por senderos desérticos y terreno técnico.

La imagen era impactante: una debutante en las 100 millas, procedente del maratón, liderando una de las pruebas más prestigiosas del calendario estadounidense. Pero las ultras tienen la mala costumbre de empezar realmente cuando todo parece bajo control.

La propia Linden explicó posteriormente en Instagram lo que sucedió. Los problemas comenzaron al final de la tercera vuelta. Los gemelos empezaron a sufrir calambres y, durante un cambio de zapatillas en el área de asistencia, la situación empeoró drásticamente. Aquellos músculos que la habían llevado a liderar la carrera quedaron completamente bloqueados.

Lo que vino después forma parte de la esencia más pura del ultratrail. Sentada durante más de 45 minutos junto al recorrido, llegó incluso a detener la actividad en su reloj y empezó a planificar el abandono. La decisión parecía tomada. Sin embargo, junto a su pacer, optó por caminar unos minutos más antes de regresar definitivamente al cuartel general de la carrera.

Unos minutos andando se transformaron en un trote suave. Ese trote permitió alcanzar el siguiente avituallamiento. Y desde allí comenzó una larga batalla de supervivencia deportiva. «Fue divertido hasta que dejó de serlo. Y entonces todos nos unimos para volver a hacerlo divertido», escribiría después. Mientras Carla Molinaro tomaba el liderato y Heather Jackson iniciaba su remontada hacia la victoria, Linden se limitó a resolver el único problema que realmente importa en una ultra: seguir avanzando.

Las últimas 39,7 millas fueron un auténtico ejercicio de resistencia mental. Si las primeras 60,3 millas habían requerido poco más de ocho horas, el tramo final se prolongó durante 8h56:48. La lluvia complicó todavía más el escenario. El recorrido ya había quedado embarrado por las precipitaciones de la noche anterior y las condiciones continuaron deteriorándose durante la jornada y la noche, evocando inevitablemente aquel épico Maratón de Boston de 2018 que lanzó a Linden a la historia del atletismo estadounidense.

Finalmente, tras casi diecisiete horas de competición, apareció de nuevo en la línea de meta de Fountain Hills. Novena mujer. Top10. Finisher. Quizá muy lejos de las dos plazas que otorgaban acceso directo a la Western States 100 de 2027, conquistadas por Heather Jackson y Carla Molinaro. Pero mucho más cerca de comprender qué exigen realmente las 100 millas.

La estadounidense había declarado antes de la salida que terminar la carrera ya sería un éxito. Sabía que el ultrafondo plantea incógnitas imposibles de simular en los entrenamientos. Al final encontró precisamente lo que buscaba: límites, respuestas y nuevas preguntas. «100 millas hechas. Encontré algunos límites. Aprendí cosas nuevas. Descubrí una nueva forma de participar en este deporte tan salvaje. Odio decirlo, pero fue bastante divertido», resumió.

Viendo cómo compitió durante más de sesenta millas y la naturalidad con la que ha abrazado el mundo de las ultras desde su retirada del asfalto, cuesta imaginar que la historia termine aquí. Des Linden ya conquistó el maratón. Ahora empieza, de verdad, su aprendizaje en las 100 millas. Y pocas debutantes han dejado una impresión tan prometedora en su primer examen.

 

Des LindenJavelina Jundred
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