El Salar de Uyuni, una inmensa extensión blanca situada a unos 3.700 metros de altitud en el altiplano boliviano, ha sido el escenario del último proyecto de Fernanda Maciel. En ese entorno aparentemente uniforme, donde la referencia visual se diluye en el horizonte y la altitud multiplica el desgaste, Fernanda Maciel volvió a demostrar por qué es una de las grandes especialistas mundiales en retos de ultradistancia.
La corredora brasileña completó el pasado 29 de septiembre la travesía integral del Salar de Uyuni en 19:50:08, mejorando en 13 horas y 14 minutos la referencia establecida en 2023 por su compatriota Valmor Giuseppe Leonardo, que había fijado el récord en 33:04:10.
La ruta, de 172,8 kilómetros, une las localidades de Llica y Uyuni a través de la mayor superficie salina del mundo. Aunque el desnivel positivo acumulado apenas supera los 300 metros, la dificultad reside en otros factores: la altitud constante, la exposición solar, la navegación en un terreno prácticamente sin referencias y la gestión física y mental de un esfuerzo cercano a las veinte horas continuadas.
El reto se vio condicionado por una tormenta de granizo previa que transformó parte del recorrido. Lo que sobre el papel parecía una superficie dura y uniforme se convirtió en numerosos tramos de agua y barro. Maciel tuvo que avanzar con cautela durante kilómetros, sorteando pequeñas cavidades ocultas bajo la superficie salina y adaptando continuamente la zancada para evitar torceduras y pérdidas de ritmo.
La brasileña inició su travesía a las cinco de la mañana del 28 de septiembre siguiendo el mismo trazado utilizado para el récord anterior. A medida que avanzaban las horas, la navegación se convirtió en un elemento clave del desafío. Cuando cayó la noche, la ausencia de referencias visuales hizo aún más compleja la progresión, hasta que las luces de hoteles y viviendas cercanas a Uyuni empezaron a marcar el camino hacia la meta.
Tras superar los 145 kilómetros de recorrido, Maciel realizó un cambio de calzado y calcetines para afrontar los últimos sectores inundados. Poco después, al alcanzar la carretera de acceso a Uyuni, comprendió que una llegada por debajo de las veinte horas era posible y lanzó el esfuerzo definitivo.
Más allá de la distancia, el proyecto tenía una importante dimensión fisiológica. El Salar de Uyuni se sitúa alrededor de los 3.700 metros sobre el nivel del mar, una altitud comparable a la de grandes cumbres volcánicas y suficiente para que cada kilómetro tenga un coste energético muy superior al que tendría al nivel del mar.
Maciel reconoció que no siguió un ritmo objetivo preestablecido. La prioridad era encontrar una velocidad sostenible para correr cerca de 170 kilómetros en altura y afrontar un entorno tan particular como un desierto de sal. La alimentación también se convirtió en un factor determinante cuando el estómago comenzó a rechazar comida pasada la barrera de los 100 kilómetros, obligándola a prestar especial atención a la hidratación.
Ver esta publicación en Instagram
Este nuevo FKT amplía una trayectoria marcada por los grandes retos de resistencia. Residente en Chamonix y antigua abogada ambiental, Fernanda Maciel ha establecido registros de velocidad en escenarios tan emblemáticos como el Aconcagua, el Kilimanjaro, el Monte Vinson, la Pirámide de Carstensz, el Gran Paradiso o la travesía patagónica de La Vuelta al Hielo, además de varios récords femeninos en las montañas que forman parte del proyecto Seven Summits. [fastestknowntime.com], [redbull.com]
Al concluir la travesía, la brasileña resumía así las sensaciones de las últimas horas:
«Todo mi cuerpo estaba agotado, pero seguí adelante. Fue pura fortaleza mental. Tenía las piernas destrozadas y apenas podía alargar la zancada. Sé correr en la montaña, pero no en llano. Ya no me quedaban fuerzas, pero di todo lo que tenía».
Y explicaba también qué la impulsa a embarcarse en este tipo de aventuras:
«Me motiva afrontar retos difíciles fuera del mundo de la competición. En estos proyectos de larga distancia nunca sabes cuál será el resultado y eso me asusta. Pero también me encanta, porque es algo nuevo para lo que debo prepararme y con lo que necesito conectar».
Una vez más, Fernanda Maciel eligió un territorio remoto y extremo para seguir ampliando los límites de la ultradistancia. Esta vez fue el inmenso blanco del Salar de Uyuni el escenario de una actuación que, por magnitud y diferencia respecto al récord anterior, ya forma parte de las grandes gestas recientes del trail running y las fastest known times.