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Ben Dhiman y Blandine L’Hirondel rompen todos los límites del Ultra Trail Mont Blanc

El UTMB 2026 ya es historia, y lo es con mayúsculas. La edición que comenzó con dos horas de retraso por riesgo de tormentas y con un recorrido recortado —174 km y 9.700 m+ tras eliminar el paso por las Pyramides Calcaires— terminó convertida en un festival de velocidad y autoridad. Ben Dhiman y Blandine L’Hirondel firmaron dos actuaciones que redefinen los límites del ultra trail alpino y que sitúan esta edición como la más rápida de la historia.

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El estadounidense Ben Dhiman llegaba a Chamonix con una deuda pendiente. Dos retiradas, un segundo puesto en 2025 y la sensación de que el UTMB era la única pieza que faltaba en su trayectoria. Este año, por fin, la encajó.

Dhiman tomó el mando muy pronto, en la subida a La Balme, y desde ese momento impuso un ritmo que nadie pudo igualar. Ni Baptiste Chassagne, ni Caleb Olson, ni Joaquín López lograron acercarse realmente a un corredor que avanzaba con una mezcla de solvencia, conocimiento del terreno y una agresividad controlada que marcó la diferencia.

La noche dejó un reguero de abandonos ilustres —Courtney Dauwalter, Vincent Bouillard, Andreas Reiterer, entre otros—, pero Dhiman siguió a lo suyo: sumar minutos sin estridencias, sin cambios bruscos, sin fisuras. A mitad de carrera, su ventaja ya era un colchón cómodo; en la segunda parte, directamente inalcanzable.

Chamonix lo recibió como a un nuevo emperador del Mont Blanc: 18:16:29, el tiempo más rápido jamás registrado en la prueba, aunque condicionado por el trazado modificado. Aun así, una actuación monumental.

La lucha por el podio fue otro espectáculo. Chassagne y Olson llegaron prácticamente juntos tras casi 19 horas de carrera. El francés se llevó la segunda plaza por apenas 46 segundos, con 18:47:38, mientras Olson cerraba el podio en 18:48:24. Los tres se convierten en los primeros corredores de la historia capaces de bajar de las 19 horas en el UTMB.

Si la victoria de Dhiman fue contundente, la de Blandine L’Hirondel fue directamente una transformación. La francesa llegaba con dudas, molestias vasculares y sin la confianza habitual. Dos días antes de la salida, reconocía que no estaba al cien por cien y que su objetivo era simplemente completar la carrera con buenas sensaciones. Lo que ocurrió después fue una demostración de fortaleza mental y control del esfuerzo.

La carrera femenina arrancó abierta, con Lucy Bartholomew, Abby Hall, Rachel Entrekin y la propia L’Hirondel en un grupo compacto. El punto de inflexión llegó en la subida al Arête du Mont-Favre, alrededor del kilómetro 70. Allí, la francesa abrió hueco… y ya no volvió a mirar atrás.

A Checrouit llegó con casi veinte minutos de ventaja; en Champex-Lac, la diferencia rondaba los 35. Ni una caída en los últimos kilómetros —que encogió el corazón de más de uno— logró frenar una actuación que ya era histórica.

L’Hirondel cruzó la meta en 21:54:29, primera mujer en bajar de las 22 horas en el UTMB. Francia no celebraba una victoria femenina desde Caroline Chaverot en 2016. Un triunfo incontestable, nacido de la duda y convertido en una de las grandes gestas de la historia reciente del ultra trail.

El podio lo completaron las estadounidenses Rachel Entrekin (22:15:54) y Emily Schmitz (22:17:28), ambas firmando también tiempos de altísimo nivel.

El retraso en la salida, el recorte del recorrido y la meteorología cambiante añadieron tensión a una edición que, sin embargo, terminó convertida en una celebración del rendimiento puro. Dhiman y L’Hirondel no solo ganaron: reescribieron los límites del UTMB.

El estadounidense se convirtió en el segundo norteamericano en ganar la prueba tras Jim Walmsley. La francesa, por su parte, transformó un año irregular en una victoria que ya forma parte de la memoria colectiva del trail.

La edición también dejó dos actuaciones de peso entre los corredores españoles. Pablo Villa, siempre competitivo en terreno alpino, completó un UTMB de menos a más, gestionando con inteligencia una primera mitad marcada por el ritmo altísimo de carrera. Sin entrar en la batalla por el top‑10, Villa mantuvo la solidez que lo caracteriza y firmó una actuación de prestigio, confirmando que sigue siendo uno de los corredores más fiables del panorama internacional. Por su parte, Pau Capell volvió a demostrar que, incluso en un UTMB cada vez más rápido y selectivo, su capacidad para sufrir y mantenerse en carrera continúa intacta. El catalán se mantuvo en posiciones intermedias durante toda la prueba, defendiendo su ritmo y completando una participación que, sin ser explosiva, sí fue consistente y acorde a su experiencia en Chamonix.

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